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Relatos de las juventudes. Diego Alejandro: un camino de sueños

30 oct. 2020

Por: Alejandro Vallejo Torres

En Juventudes Tejedoras resaltamos las historias de vida de las juventudes de Medellín. Diego Alejandro es un joven de 17 años, vive en la comuna 16 y hace parte de diversos procesos participativos de su barrio.

“Voy cantando, acariciando el tiempo, disfrutando el momento”. Diego canta este verso mientras piensa en algún consejo para las juventudes de Medellín.

 

Diego Alejandro es un joven de 17 años; ama a Dóctor, su perro Shih Tzu de tres años, y vive en la comuna 16, Belén. Es muy activo en diversos procesos comunitarios de su barrio: ha participado en las juntas de Planeación Local y Presupuesto Participativo, hace parte de la corporación Comunicando Belén y la corporación artística La Polilla, perteneció al gobierno escolar de su institución educativa hasta su graduación, ha realizado proyectos con la Policía Nacional y acompaña algunos grupos religiosos de su comuna.

 

Tiene muchos sueños académicos y profesionales, por eso ha trabajado duro para conseguir una beca. En su búsqueda llegó al Instituto Técnico Metropolitano, el lugar que hoy lo está formando como técnico en asistencia administrativa y el que, además de ofrecerle un espacio donde se fomenta la inclusión, lo asesoró en la consecución de su beca con la Fundación SIIGO.

 

Su formación profesional es el puente que está atravesando para alcanzar su mayor sueño: emprender. Para llegar al otro extremo Diego sabe que debe trabajar fuerte, pero, como él mismo dice, va “pasito a pasito, dando escaloncitos”. En su proyecto también está de por medio el sueño de su madre; juntos quieren abrir un restaurante en el que la sazón de ella y sus conocimientos administrativos lo harán un gran lugar para disfrutar de una gran oferta gastronómica. Además de madre e hijo, serán socios y llegarán juntos a la meta que tanto han anhelado.  

 

Otro ámbito que atraviesa la vida de Diego es el espiritual y religioso. Se define a sí mismo como un hombre piadoso y tranquilo en Dios. En las diferentes parroquias de su comuna ha realizado novenas, ha ayudado a organizar varios eventos de Semana Santa, y participado en grupos patronales, hoy, además, hace parte del Grupo de Profesionales del Parque de Belén. De su activa vida parroquial resalta, sobre todo, el haber conocido personas que lo han acompañado y que él ha podido acompañar en su camino.

 

Diego es uno de los 3200 jóvenes que, durante el cuatrienio, harán parte del proyecto Juventudes Tejedoras de la Secretaría de la Juventud. Recibió acompañamiento psicosocial individual para el fortalecimiento de su proyecto de vida y está recibiendo acompañamiento grupal, en donde está desarrollando su capacidad de agenciamiento, a la vez que potencia sus recursos personales, culturales y sociales. Mientras relata muchos de los aprendizajes que ha tenido durante su participación en el proyecto, dice sentirse “tranquilo, bien acompañado y bien guiado” en su proceso.

 

Soñando

En el 2017 se estrenó en las salas de cine del país la película Talento Millonario, del director y guionista Édison Vanegas. La canción Soñando, del cantante Sebastián Sandoval es su banda sonora. El verso que canta Diego hace parte de esta canción, en cuya producción participó junto con muchas otras personas con algún tipo de discapacidad. “Esta es la única película del cine latinoamericano donde el 75% de las personas que participan en ella tienen discapacidad”, relata Diego, orgulloso de haber hecho parte del filme. Sus síndromes de Tourette y Asperger no son para él una discapacidad, por el contrario, dice, “son mi fortaleza”. Estos lo llevaron, incluso, a participar en el rodaje de este video.

 

Es por esto que, después de cantar y tararear el verso de la canción que tanto le gusta, le llega a su mente el consejo que quisiera darle a las juventudes de Medellín: “sueñen sin límite, nunca dejen de hacerlo”. Este consejo que le da a los jóvenes es el que él mismo ha aplicado toda su vida y, gracias a ello, siempre ha logrado alcanzar las metas que se propone. Por ahora, a Diego le queda terminar las materias de su técnica, comenzar sus prácticas laborales en diciembre y, después, seguir luchando con su madre por emprender y montar su propio restaurante.


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