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Un compromiso irrelevante

06 dic. 2021

Por: Walter David Duque Monsalve

En la vida también necesitamos hacer pausas pero, al mismo tiempo estas deben ser productivas.

 

La motivación, término muy utilizado en nuestros tiempos, en algunas ocasiones se le ve desgastado, supervalorado y en otras, olvidado; sin embargo, hay algo más grande que la motivación y es el compromiso.

El compromiso nos lleva a levantarnos en las mañanas para ir al colegio o al trabajo aún en medio de la fatiga de una o varias noches sin poder descansar, de hacer algo sin querer (voluntad-motivación) pero hacerlo bien hecho.

No necesariamente se requiere de motivación para realizar las cosas y hacerlas bien, en ello consiste el éxito personal y comunitario.

Uno de los compromisos que tenemos con nosotros mismos es la revitalización de nuestro ser en la dinámica de un mundo apurado, congestionado, en ocasiones frustrado, melancólico y ansiosamente deprimido, construcciones mentales que a la larga, detonan enfermedades mentales severas y crónicas, por lo cual, es necesario hacer una pausa, es necesario vacar.

Vacaciones viene de una palabra latina vacare que remite al término vacar en alusión a una pausa en las ocupaciones (apuros, congestiones, frustraciones, melancolías…); vacar es una construcción social, normatizada y de gran cumplimiento y, ¿por qué? Precisamente porque el cuerpo humano en todas sus dimensiones necesita descansar, hacer una pausa, respirar de las acciones constantes corresponsables, pero, hacer una pausa ¿es estar efecto estatua? es decir ¿hacer nada? Por supuesto que no es así, te quiero compartir tres cosas que te ayudarán a vacar:

Si puedes ver, no hablé de vacaciones en playa, brisa y mar y menos en tiempos de pandemia, vacar debe ser la oportunidad de hacer lo que debemos hacer, es decir que en nuestra cotidianidad no perdamos la capacidad de asombrarnos por lo que tenemos (y no quejarnos por lo que no tenemos), nuestras construcciones mentales deben estar orientadas al éxito, pero no como lo pide el mundo de hoy, de manera fatigante y con caducidad, sino, amando a Dios sobre todas las cosas y al prójimo (próximo) como a ti mismo.


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